
Deje tiempo suficiente para que el pavo se descongele y guárdelo en el refrigerador (en muchos casos esto puede tardar de dos a cuatro días).
Una vez que el pavo está descongelado, quítele el plástico y enjuague el pavo por dentro y fuera con agua fría.
No rellene el pavo sino hasta el momento de Ilevarlo al horno (nunca el día anterior). El relleno debe ir holgado, ya que se expande mientras se asa.
La temperatura del horno más común para cocinar el pavo es 325 grados F, pero asegúrese de seguir las instrucciones que vienen adjuntas cuando compra el pavo.
Para saber si el pavo está listo, coloque el termómetro de cocina en la parte más gruesa del muslo; el termómetro debe indicar 180 grados F.
Para saber si el relleno dentro del pavo está listo, coloque el termómetro de cocina en el centro del relleno; el termómetro debe indicar 165 grados F.
Si hizo más relleno del necesario, puede colocar lo que sobra en una fuente y cocinarlo por unos 30-45 minutos aproximadamente.
Una vez que el pavo está cocido, sáquelo del horno y déjelo reposar por unos 20 minutos antes de cortarlo.
Después de cortar y servir el pavo, puede guardar lo que quedó del relleno en el refrigerador y usarlo de muchas maneras, como en ensaladas, sandwiches, o recalentado. De esta manera, usted y su familia pueden disfrutar de una variedad de comidas deliciosas sin probar el mismo platillo dos veces.